Historia y arraigo de las fiestas
La devoción a Santa Ana surge en 1530, cuando Tudela y los pueblos de la merindad fueron asolados por la peste. Los vecinos, desesperados, acudieron a Santa Ana pidiendo protección, y en agradecimiento, la proclamaron patrona de la ciudad, en sustitución de San Pedro Ad-Vincula. Desde entonces, se estableció la tradición de celebrar su festividad con procesión y actos perpetuos. A lo largo de los siglos, las fiestas han combinado solemnidad y alegría popular. Solo en situaciones excepcionales, como conflictos o epidemias, se suspendieron, pero siempre han regresado, reforzando el arraigo cultural y la identidad de Tudela.
Programación Fiestas de Tudela 2025
Consulta toda la programación completa de las Fiestas de Tudela 2025 y no te pierdas ningún acto, desde encierros y conciertos hasta procesiones y actividades familiares. Programa fiestas de Tudela 2025 (PDF)

El cohete de Tudela
El inicio oficial de las fiestas se marca con el chupinazo en la Plaza de los Fueros, donde el cohete anunciador y gritos de “¡Viva Santa Ana! ¡Viva Tudela!” dan paso a un programa intenso que combina actos religiosos, taurinos, gastronómicos y culturales. Antes de este arranque, los tudelanos disfrutan del almuerzo popular, donde los aromas de chistorra, huevos fritos y panceta se mezclan con la ilusión y emoción de los vecinos. Este primer día es solo la antesala de siete jornadas cargadas de tradición y diversión.
Las fiestas comienzan oficialmente el 24 de julio con el lanzamiento del cohete desde la Plaza de los Fueros, pero la jornada arranca mucho antes. Desde primera hora de la mañana, las cuadrillas y peñas se reúnen para el almuerzo popular, uno de los momentos más esperados por los tudelanos. En bares, sociedades gastronómicas y calles del casco antiguo se preparan huevos fritos, panceta y chistorra, creando un ambiente inconfundible que marca el inicio real de las fiestas. El olor de estos almuerzos se mezcla con el vino, las primeras charangas y la expectación contenida antes del chupinazo.
Cuando el cohete estalla en el cielo, Tudela se libera definitivamente y da paso a días intensos en los que la ciudad prácticamente no duerme.

Las peñas: alma y motor de las fiestas
Durante las Fiestas Patronales de Santa Ana, las peñas son el corazón de la vida social y cultural de Tudela. Cada peña tiene su propia historia, sede, vestimenta y programación de actos, y son responsables de muchas de las actividades más esperadas de la semana.
Peña La Teba, fundada en 1969, cuenta con al rededor de 70 socios. Sus miembros, reconocibles por su chaleco negro con escudo bordado sobre fondo verde, destacan por organizar la ofrenda floral a Santa Ana, una comida de disfraces y el tradicional concurso de beber en bota. La Teba mantiene viva la tradición y la camaradería entre sus socios y vecinos durante toda la semana festiva.
Peña Ciudad Deportiva, fundada en 1973 cuenta con entorno a 60 socios, es conocida por su implicación en homenajes y premios locales. Organiza el homenaje al Tudelano Popular, el Premio ‘Gorrín de Tudela’, la Dorotea infantil, almuerzos con los residentes de la Real Casa de Misericordia y el Campeonato de Fútbol-Diana. Su chaleco blanco y rojo con escudo bordado es un símbolo de presencia constante en los actos más emblemáticos de las fiestas.
Peña La Jota, desde su fundación en 1978 , combina la tradición musical y folclórica con la organización de diversos actos, como las Fiestas del Cohete, la imposición del pañuelo en la reja de Santa Ana, la cena y fiesta “Siempre joven”, el homenaje al Tudelano Ausente, la fiesta JOTAfest y ‘Pobre de tú’. Sus socios, aproximadamente 31, llevan chaleco verde con escudo bordado.
Peña Moskera, fundada también en 1978, cuenta con alrededor de 50 socios. Sus miembros se identifican por el polo blanco con escudo bordado y el blusón negro. Organizan homenajes a la Abuela de Tudela, al Tabernero Popular y al primer niño nacido a partir del 26 de julio, además de animar las calles con charangas y pasacalles durante toda la semana.
Peña Beterri, fundada en 1982 y con aproximadamente 200 socios. Sus miembros llevan blusón negro con escudo bordado. Sus actos incluyen la Feria de alimentos artesanos de Navarra, deporte rural en Plaza Nueva, actuaciones musicales todos los días en la calle y almuerzos a miembros de Anfas, destacando por su capacidad de movilización y dinamización de la ciudad.
Peña El Brindis, organiza homenajes a los residentes de la Real Casa de Misericordia y al centro de la Atalaya. Sus socios, unos 40, visten chaleco marrón con escudo bordado.
Peña El Frontón, fundada en 1994 y presidida por Ana Delgado, tiene sede en la calle Portal, 12. Sus 53 socios, con blusón amarillo y escudo bordado, destacan por la imposición del pañuelo al monumento de la jota y el homenaje al hortelano, resaltando oficios y tradiciones locales.
Peña Andatu, fundada en 1999 con cerca de 60 socios, viste blusón morado con escudo bordado y organiza actos innovadores como la Noche de Humor “Señor Tomás”, conciertos alternativos a los toros, Tuletón, Gorrinasada y “Anda-tu Cara me Suena”.
La Revolvedera, fundada en 2012, con unos 30 socios, organiza el Premio Joven “Quiosco de Oro” y la comida “La Previa”, integrando juventud, cultura y participación local.
Otras entidades
La Orden del Volatín, fundada hace más de 30 años, se dedica a promover las tradiciones locales. Sus integrantes organizan las Jornadas de Exaltación de la Verdura, la Concentración de Gigantes, la procesión de Santiago o los encierros infantiles.
Federación de Peñas coordina las distintas peñas, colaborando en la organización de encierros infantiles, Dorotea, comidas populares y actos emblemáticos para mantener el equilibrio entre tradición, diversión y convivencia.

Los homenajes: memoria viva de Tudela
Las fiestas de Tudela también son un momento para reconocer a las personas que representan el alma de la ciudad. A lo largo de la semana se celebran diversos homenajes, organizados principalmente por las peñas, que ponen en valor la trayectoria vital, social y cultural de vecinos y vecinas.
El homenaje al Tudelano Popular, impulsado por la Peña Ciudad Deportiva, reconoce a personas que han destacado por su compromiso con la ciudad, su trabajo desinteresado o su aportación al tejido social y cultural de Tudela. Es uno de los actos más emotivos, ya que suele reunir a familiares, amigos y vecinos en un ambiente de sincero reconocimiento.
La Abuela y el Abuelo de Tudela, homenajeados por la Peña Moskera y la Peña La Jota, simbolizan la memoria viva de la ciudad. Representan a generaciones que han vivido la Tudela de antes, transmitiendo valores, costumbres y formas de vida que hoy siguen presentes en las fiestas.
El Tudelano Ausente, homenaje promovido por la Peña La Jota, reconoce a quienes, aun viviendo fuera, mantienen un vínculo profundo con Tudela y regresan cada año para celebrar las fiestas. También se rinde homenaje al Tabernero Popular, figura clave en la vida social festiva, y a otros colectivos como hortelanos, mayores de la Real Casa de Misericordia o niños nacidos en fechas señaladas, reforzando la idea de unas fiestas inclusivas y profundamente humanas.

Las procesiones: tradición, música y sentimiento popular
Las Fiestas de Tudela son un gran punto de encuentro, al igual que la Semana Santa, cuando la ciudad vive momentos de devoción y tradición.
Las Fiestas Patronales de Santa Ana en Tudela mantienen un fuerte componente religioso que se expresa a través de tres procesiones principales. Cada una tiene su propio horario, recorrido, acompañamiento musical y carácter, y todas forman parte esencial de la identidad festiva de la ciudad. No se viven como actos aislados, sino como momentos colectivos cargados de emoción, sonido, tradición y participación popular.
La Procesión de Santiago – 25 de julio
El 25 de julio tiene lugar la Procesión de Santiago, que recorre el Casco Antiguo de Tudela y mantiene una personalidad muy definida dentro del programa festivo. Se trata de una procesión solemne pero con un marcado componente popular, acompañada por la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, gaiteros y la Banda Municipal.
Uno de los elementos más característicos de esta procesión es que avanza al compás de la marcha “Marcial, eres el más grande”, una pieza profundamente ligada al sentimiento festivo tudelano. El ritmo de la música marca el paso y genera una atmósfera muy reconocible para los vecinos, que identifican este sonido como parte inseparable del día de Santiago.
El recorrido por las calles del casco antiguo convierte la procesión en una mezcla de historia, música y participación ciudadana, muy arraigada en la memoria colectiva.
La Procesión de Santa Ana la Vieja
La Procesión de Santa Ana la Vieja se celebra a las 6:00 de la mañana del 26 de julio, en uno de los momentos más singulares y madrugadores de las fiestas. Tiene un carácter muy especial, distinto al resto de procesiones, tanto por el horario como por el recorrido y los elementos que la acompañan.
La procesión parte desde la iglesia de la Magdalena y se dirige hasta la Catedral, atravesando las calles históricas de la ciudad cuando Tudela aún despierta. En este recorrido no se portan velas ni albahaca, ya que estos elementos son propios de la procesión posterior de Santa Ana.
Un rasgo distintivo de esta procesión es que va acompañada por la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, que le da un carácter muy tudelano. La presencia de los gigantes en las primeras horas del día, junto al ambiente todavía tranquilo de la ciudad, crea una estampa única que muchos vecinos consideran uno de los momentos más auténticos de las fiestas.
La Procesión de Santa Ana la Vieja conserva un tono sobrio y tradicional, pero al mismo tiempo cercano, marcando el inicio del día grande de las fiestas y conectando con las raíces más antiguas de la devoción a la patrona.
La Procesión de Santa Ana
La Procesión de Santa Ana, acto central y más solemne de las fiestas, comienza a las 11:30 de la mañana del 26 de julio. Es el momento religioso más importante de todo el programa y el que reúne a un mayor número de participantes y acompañantes.
En ella participan la Corporación Municipal, autoridades religiosas, asociaciones, peñas y numerosos ciudadanos, ofreciendo una imagen clara de unidad en torno a la patrona de Tudela. La imagen de Santa Ana avanza acompañada por Gigantes y Cabezudos, danzaris y música tradicional, configurando un acto en el que la fe y la cultura popular se entrelazan de forma natural.
Durante el recorrido es habitual que se lancen pétalos al paso de la imagen y que se le canten jotas, interpretadas desde distintos puntos del itinerario. Estos cantos espontáneos y los aplausos de los asistentes refuerzan el carácter emocional de la procesión, que se vive con especial intensidad por vecinos y visitantes.
Es en esta procesión donde aparece uno de los símbolos más reconocibles de las fiestas: las velas envueltas en albahaca, que los fieles portan y que perfuman las calles con un aroma inconfundible. Este olor, mezclado con el del verano y el ambiente festivo, forma parte inseparable de la experiencia sensorial del día Grande de Santa Ana.
La Procesión de Santa Ana no es solo un acto religioso, sino una manifestación colectiva de identidad, memoria y tradición, en la que Tudela se reconoce a sí misma y reafirma su vínculo con su patrona.

La Comparsa de Gigantes de Tudela
La Comparsa principal de Gigantes de Tudela es uno de los símbolos más reconocibles y queridos de las Fiestas de Santa Ana en Tudela. Su presencia en las calles no solo marca el ritmo de las celebraciones, sino que conecta directamente con la historia del antiguo Reino de Navarra y con la memoria colectiva de varias generaciones de tudelanos.
Los gigantes representan figuras históricas de gran relevancia, cuidadosamente seleccionadas por su vínculo con Navarra y con la tradición de la ciudad. Entre los más emblemáticos se encuentran Sancho el Fuerte y Juan de Labrit, dos monarcas profundamente arraigados en el imaginario navarro, junto a Catalina de Foix y Blanca de Navarra, figuras femeninas de enorme peso histórico. Completa la comparsa la pareja formada por Íñigo Arista y su esposa Oneca de Velázquez, considerados los primeros reyes de Navarra, lo que refuerza el carácter fundacional y simbólico del conjunto.
Los gigantes actuales datan de 1986 y supusieron una renovación importante del patrimonio festivo de Tudela. Estas figuras, que portan danzaris y que alcanzan un peso de más de 50 kilos, se han convertido en un referente cultural de la ciudad, no solo por su tamaño e impacto visual, sino por lo que representan: historia, tradición y continuidad. Cada figura está diseñada con gran cuidado en sus rasgos, vestimenta y colores, reflejando la dignidad y solemnidad propias de los personajes históricos a los que representan.
Hay que añadir también a los cabezudos de Tudela, que forman parte de la comparsa festiva y animan los desfiles con su presencia. Durante los pasacalles festivos, estos cabezudos, con sus grandes cabezas caricaturescas, acompañan a los gigantes y persiguen a los niños empuñando sus vergas (vergajos), en una tradición popular muy arraigada en las fiestas que provoca risas, carreras y participación de los pequeños.
Durante las fiestas, la comparsa recorre las calles en numerosas ocasiones, acompañada por gaiteros y músicos tradicionales. Sus bailes, ejecutados con precisión y energía, se convierten en uno de los momentos más esperados del día, especialmente por los más pequeños, que viven la salida de los gigantes con auténtica emoción. Al mismo tiempo, para muchos adultos, verlos bailar supone un viaje directo a la infancia, a recuerdos compartidos y a una forma de entender las fiestas que se transmite de generación en generación.
La Comparsa de Gigantes no es solo un elemento decorativo o un espectáculo puntual. Forma parte activa de actos tan importantes como las procesiones, los pasacalles y las concentraciones festivas, integrándose de manera natural en el desarrollo de las fiestas. Su presencia aporta solemnidad, alegría y un fuerte sentimiento de pertenencia, convirtiendo cada salida en un acontecimiento que refuerza el vínculo entre Tudela, su historia y sus fiestas.
Este equilibrio entre valor histórico y emoción popular es lo que ha hecho que la Comparsa de Gigantes de Tudela sea hoy uno de los elementos más representativos y respetados de las Fiestas de Santa Ana, un patrimonio vivo que sigue creciendo y emocionando año tras año.

La Concentración de Gigantes de Tudela
Uno de los actos más espectaculares y multitudinarios de las Fiestas de Santa Ana en Tudela es la Concentración de Gigantes, conocida popularmente como la Gigantada, organizada por la Orden del Volatín. Este evento es mucho más que un desfile: es un encuentro de cultura popular, tradición y coordinación que convierte a Tudela en un escenario vivo de folklore y música.
Comparsas participantes y organización
Durante la Gigantada, participan comparsas locales y de otros municipios de Navarra, así como de localidades de fuera de la comunidad, ampliando el espectro de la tradición y consolidando Tudela como referente regional en la cultura de gigantes y cabezudos. Entre las comparsas asistentes destacan Abarzuza, Andosilla, Artika, Caparroso, Corella, Cortes, Gartxot de Azpilagaña, Javier Bozal, Larraga, Noáin, la Nueva Comparsa de Tudela (Hermanos Gurría), Tudela, Tudela-Perrinche, Valtierra y los Gaiteros de Tudela.
Recorridos y actuaciones
Las comparsas se dividen en tres grupos que recorren distintos barrios de Tudela: la Plaza de la Judería, la Plaza de la Constitución y la Plaza de Sancho el Fuerte. Cada grupo realiza actuaciones individuales, bailando al compás de gaiteros y músicos locales, ofreciendo al público pasacalles llenos de color, música y dinamismo. Los gigantes giran, se inclinan, bailan y generan espectáculos que combinan tradición y alegría colectiva.
Tras estas actuaciones individuales, todas las comparsas se reúnen en la Plaza de los Fueros, donde se celebra el baile final, previsto normalmente alrededor de las 13:30 horas. Este momento es el punto culminante del evento: decenas de gigantes giran al unísono, acompañados por los Gaiteros de Tudela y músicos locales, generando una imagen impresionante de coordinación, música y color que simboliza la unión de todos los participantes y el orgullo por la tradición.
La Gigantada como motor cultural y social
La Gigantada no solo tiene un valor visual y festivo, sino que también representa un acto de cohesión social y cultural, que vincula a peñas, músicos, comparsas y vecinos en torno a la celebración de la identidad de Tudela y la cultura navarra. La participación de cientos de personas, el trabajo de coordinación y el esfuerzo económico muestran la relevancia del acto y la importancia de mantener esta tradición viva y accesible para todas las generaciones.
Según sus organizadores, la Gigantada es también una iniciativa de interés social, reconocida oficialmente, que refuerza la imagen de Tudela como ciudad de tradición y fiesta, y proyecta su cultura popular más allá de la Ribera, convirtiéndose en un referente para otros municipios y eventos similares.
La Revoltosa de Tudela
También conocida como La Revolvedera, La Revoltosa es el baile típico y uno de los actos centrales de las Fiestas de Santa Ana de Tudela. Cada día de fiestas, desde el 24 de julio, los tudelanos se reúnen en torno al quiosco de la Plaza Nueva para participar en este evento único, que combina música y tradición.
El acto comienza después del Baile de la Era, la Polka de Tudela y la Jota, pasos previos que marcan el inicio del acto en la plaza. El baile consiste en dar vueltas alrededor del quiosco a toda velocidad, siguiendo la música de la Banda Municipal. Los músicos, situados dentro del quiosco, tienen un papel activo: ralentizan o aceleran la marcha de los participantes según la dinámica del momento, haciendo del baile un acto interactivo y lleno de ritmo.
Originalmente, hasta la década de los años 70, La Revoltosa incluía un cambio de sentido a mitad del baile, una peculiaridad que se eliminó debido a los accidentes y choques entre los participantes. Actualmente, el baile mantiene un recorrido circular constante y dura aproximadamente treinta minutos para los adultos y quince para la versión infantil, permitiendo que los más pequeños también disfruten de esta tradición.
Historia musical: el Popurrí de 1941
La Revoltosa tiene sus raíces en 1928, cuando la Banda Municipal de Tudela interpretó varios popurrís vascos durante las fiestas. Con el tiempo, estas piezas se unificaron en la versión de 1941, obra de Luis Gil Lasheras, músico y compositor tudelano. Gil Lasheras recordaba:
“En tiempos de Primo de Rivera, escribí las primeras partituras, que yo siempre titulaba ‘Fiestas 1920’, pero que el pueblo bautizó con el nombre de ‘La Revoltosa’ por su bullicio y algazara. ‘Revoltosas’, escribí unas cinco, porque cada tres años componía una. En la memoria de los músicos tudelanos quedó la última ‘Revoltosa’”.
Un acto para todos
La Revoltosa no entiende de edades ni de experiencia: jóvenes y mayores, familias enteras y visitantes se mezclan en torno al quiosco, girando al compás de la música, generando un espectáculo que es participativo, comunitario y vibrante. La versión infantil, que se celebra el Día del Niño sobre las 21:00 de la noche, permite que los más pequeños se integren de forma segura, manteniendo viva la tradición entre nuevas generaciones.
Tras La Revoltosa, la música y la fiesta continúan en la plaza, con conciertos, orquestas o dj’s que mantienen el ambiente festivo hasta bien entrada la madrugada. Así, La Revoltosa se consolida como corazón de las Fiestas de Santa Ana, un acto que refleja la identidad, la alegría y la historia de Tudela.

El Toro de Fuego
El Toro de Fuego, también llamado zenzenzusko o toro embolado, es una de las tradiciones más emblemáticas de Tudela, especialmente para niños y adultos. Su nombre aparece por primera vez en 1953, y desde entonces ha evolucionado de un espectáculo peligroso con toros reales y fuego en las astas, a la versión actual, segura y humanizada, con un armazón de cartón o metálico que imita al animal.
El origen de esta tradición es ancestral, con menciones desde el siglo XVII, y según algunas fuentes, incluso se remonta a batallas íberas contra cartagineses en el 228 a.C., donde toros con fuego se usaban como táctica militar.
El Toro de Fuego es un acto nocturno que complementa la vida festiva de la ciudad. Se celebra todas las noches de fiestas a las 21:00 horas en la Plaza Nueva, donde un armazón decorado con artificios pirotécnicos circula alrededor del quiosco. Aunque humanizado y seguro, mantiene la emoción y la tradición de los encierros, atrayendo a cientos de vecinos y visitantes y creando un ambiente vibrante que inaugura la noche festiva.
El espectáculo combina tradición, innovación y participación popular, ofreciendo siete minutos de diversión en los que niños y adultos corren y esquivan al toro mientras este “responde” con luces y chispas. Su montaje, que pesa unos 25 kilos, incluye almohadillas para el porteador, cuernos de madera y petardos estratégicamente colocados, siempre bajo supervisión de Cruz Roja y Protección Civil.
El Toro de Fuego es un ejemplo de cómo la fiesta en Tudela refuerza la identidad cultural de la ciudad, emocionando a todas las edades y preservando una tradición ancestral adaptada a los tiempos modernos.
Encierros y Feria Taurina en Tudela
Uno de los elementos más tradicionales y esperados de las Fiestas de Santa Ana son los actos taurinos, que combinan emoción, adrenalina y participación popular.
Encierros matinales
Cada día de fiestas, desde el 25 hasta el 30 de julio, se celebran encierros matinales, donde los corredores —tudelanos y visitantes— acompañan a los toros desde los corrales hasta la Plaza de Toros de Tudela.
Estos encierros son momentos cargados de tensión y tradición, donde la habilidad y el valor de los participantes se ponen a prueba en recorridos que atraviesan calles céntricas de la ciudad. Cada encierro tiene su propio ritmo y dinámica, y es seguido por numeroso público que anima a los corredores.
Corridas en la Plaza de Toros
La Feria Taurina de Santiago y Santa Ana también incluye corridas de toros en la Plaza de Toros de Tudela (conocida popularmente como “La Chata de Griseras”).
Estas corridas reúnen a toreros de renombre nacional y regional, convirtiendo la plaza en un escenario donde se combinan técnica, destreza y tradición taurina. Son actos que atraen a aficionados de todas las edades y constituyen un pilar de la identidad festiva de Tudela, manteniendo viva una tradición que se remonta siglos atrás.
Bajada de los Toros
Tras una tarde de toros, los participantes se dirigen hacia el centro de Tudela en un recorrido lleno de alegría. Generalmente van disfrazados, animados y ya un poco finos tras la corrida, acompañados por charangas y sus peñas, creando un ambiente de camaradería, música y diversión espontánea. Este momento es uno de los que mejor reflejan la alegría, el desparpajo y la vida social que caracterizan la tradición festiva de Tudela.
Música, conciertos y espectáculos nocturnos
La música y el entretenimiento nocturno ocupan un lugar central en las Fiestas de Santa Ana, con programación variada que combina tradición, danza popular y conciertos de diferentes estilos para públicos de todas las edades.
Noches del Queiles
Las Noches del Queiles se celebran en el Paseo del Queiles, antes de la cena, normalmente alrededor de las 21:30 horas, y están orientadas a un público más adulto o familiar. Son espectáculos de danza popular, revistas y actuaciones teatrales, donde los vecinos disfrutan de bailes folclóricos, representaciones escénicas y espectáculos con humor o crítica social ligera. Es un momento cultural, pausado y cercano, que permite a los asistentes interactuar con los artistas.
Conciertos en la Plaza Nueva
Tras La Revoltosa, en la Plaza Nueva tienen lugar los conciertos principales de cada jornada:
- Orquestas de baile, como Jamaica Show, Vulkano o Nueva Etapa ofrecen espectáculo y música para bailar al aire libre.
- Conciertos de artistas de renombre, que traen grupos o solistas reconocidos a nivel regional o nacional.
Estos conciertos son la referencia musical de las fiestas y se celebran generalmente después de las actividades centrales de la plaza, prolongando la fiesta hasta altas horas de la madrugada.
Conciertos en peñas y otras plazas
Paralelamente, se organizan otros conciertos en peñas o plazas secundarias, como San Jaime o Calle Herrerías. Estos eventos son independientes de los conciertos de la Plaza Nueva y ofrecen opciones musicales adicionales para los vecinos y visitantes, incluyendo música local, pop‑rock, jazz o estilos alternativos según la programación de cada año.
Fuegos artificiales
Los fuegos artificiales son otro de los momentos más esperados de las fiestas. Se lanzan desde la orilla del río Ebro alrededor de las 23:00–23:30 horas, iluminando el casco histórico y el río. Este espectáculo visual es disfrutado por familias, jóvenes y visitantes, y constituye un cierre espectacular de la jornada, antes de comenzar la juerga nocturna.

La Dorotea: tradición recuperada
La Dorotea es uno de los pasacalles más emblemáticos y queridos de las Fiestas de Santa Ana de Tudela, y su regreso reciente ha sido celebrado con entusiasmo por los vecinos. Se trata de un desfile nocturno que recorre el Casco Antiguo, donde cientos de tudelanos se suman cantando y bailando al compás de la conocida canción popular:
“El día que te cases, Dorotea… ¡ay, Dorotea, ay, Dorotea!”
Esta tradición había desaparecido durante años, pero en 2025 volvió con fuerza, revitalizando la participación ciudadana y el espíritu colectivo de las fiestas. La Dorotea se realiza generalmente de madrugada, después de los actos principales y de que las calles ya están impregnadas del ambiente festivo generado por los encierros, las peñas y la Revoltosa.
Actos infantiles
Las Fiestas de Santa Ana de Tudela están pensadas para todas las edades, y los más pequeños tienen su propio espacio de diversión con actividades lúdicas y actos infantiles. Entre ellas destacan los encierros de toros simulados, donde los niños pueden sentir la emoción de la tradición taurina de manera segura, acompañados de sus padres y con recorridos adaptados para su edad.
El Paseo del Queiles y la Plaza de la Constitución son escenarios habituales de juegos creativos, talleres, espectáculos de magia y teatro infantil, que atraen a familias enteras durante las tardes festivas. Estas actividades buscan combinar aprendizaje, entretenimiento y convivencia, al mismo tiempo que los niños participan en la vida social y cultural de la ciudad.
Además, las tradicionales ferias ambulantes y tómbolas, que históricamente se ubicaban en el Paseo del Prado, se han reubicado en zonas como el entorno del supermercado Mercadona por motivos de seguridad y mejor accesibilidad. Estas ferias incluyen atracciones mecánicas, juegos de puntería y puestos de golosinas, que complementan la experiencia festiva infantil.
Una de las actividades más destacadas y populares en los últimos años es el Parque Acuático Terrestre, una verdadera fiesta de espuma y juegos de agua que convierte la Plaza de la Constitución y alrededores en un espacio lúdico y refrescante. Niños y jóvenes participan en carreras de agua, batallas de globos, toboganes improvisados y juegos interactivos, consolidando esta propuesta como una de las más esperadas de las tardes de fiestas.
Estas iniciativas infantiles y lúdicas no solo garantizan diversión y entretenimiento, sino que también refuerzan la identidad festiva de Tudela y permiten que las nuevas generaciones crezcan participando activamente en sus tradiciones, creando recuerdos imborrables que se transmiten de padres a hijos.









